“Queridos vejestorios de más de 25 añazos: Os estais cargando el Social Media”. “Empresas: Por favor. Dejad de contratar a estos payasos para que os lleven el Social Media de vuestra compañía, porque no tienen ni idea de lo que hacen. Contratad a gente de “mi generación”. Somos inteligentes, estamos modernizados. Además, siempre hemos tenido estas herramientas de comunicación 2.0 en nuestras manos; por lo tanto somos nosotros los que deberíamos usarlas, y no estos viejos pedorros que pasan de los 25”.

No, no me ha dado ningún siroco (aunque por Chiclana llevemos varios días con un viento huracanado terrible). Este es un párrafo que he traducido de una Carta abierta a una yogurina, al parecer menor de 25 primaveras,  que por lo visto debió de hacer suyo eso de que «la primavera, la sangre altera» y se montó su propia peliculita juvenil al escribir el post del que os voy a hablar. Porque hace falta ser tolai para escribir sandeces como las que escribió en una entrada de un blog en el que escriben niñitos de estos a los que les faltan varios hervores (OJO: Los mismos hervores e incluso seguro que menos de los que me faltaban a mi a esa edad).  Lo escribió el 20 de julio de 2012 y las reacciones no se hicieron de rogar. Voy a poner el link al final de este relato demoledor, por si a alguno le apetece que le hierva la sangre.

En aquel post esta señorita, Cathryn, dejó perlas como estas que traduzco a mi manera, en color rojo, para que os haga aún más daño a la vista, y con comentarios de los míos:

– “Facebook empezó en 2004. Twitter en 2006. Yo, y todos los de mi generación, podemos recordar perfectamente a quien nos habló de estos descubrimientos. Éramos adolescentes en el Instituto en ese momento”. Si leemos entre líneas parece ser que a los que en aquel entonces pasábamos de los 18 nos está llamando vejestorios próximos a la demencia senil. Por lo visto ella y los de su quinta sí pueden recordar al amigo que les habló de tan magnífico descubrimiento pero los carrozas como yo no podemos recordar al buen samaritano que nos habló de estos hallazgos porque ahora ya chocheamos.

– «Podrías discutirme el hecho de que todo el mundo, independientemente de su edad, se subió al mismo carro de las Redes Sociales, o por lo menos, todos los que tenían menos de 30 años«. O sea que los que teníamos más de 30 nos subimos a un carro diferente. Mira tú que bien. «Nosotros pasamos nuestra adolescencia creciendo con el Social Media«. Te cagas. Debe ser que los carrocillas pasamos nuestra premenopausia y prepitopausia completamente ajenos al mundo 2.0. «Habíamos vivido lo suficiente para entender cómo era la vida antes de la llegada de las Redes Sociales. Nadie más podrá jamás tener un entendimiento tan claro de estos avances, aunque ellos piensen que sí lo tienen«. Muy bien hija, humildad ante todo, y una buena argumentación también. Los vejestorios como yo, además de chochear, resulta que somos prepotentes pensando que somos casi expertos en Redes Sociales. Porque claro, los pipiolos como tú sois los únicos capacitados para ello.

– «La clave está en que nosotros aprendimos a usar las Redes socialmente antes que profesionalmente, en lugar de a la inversa o simultáneamente«. Efectivamente guapa. Los de mi generación de carrocillas la primera vez que entramos a Facebook y a las demás Redes lo hicimos porque las necesitábamos para trabajar en este mundo del Marketing Online. De hecho nuestros primeros amigos en Facebook fueron nuestros clientes actuales y potenciales, no los de la infancia, ni la familia, ni siquiera nuestros amigos de copas. No pudimos por tanto jugar a Farmville, ni a nada de ese estilo porque no hubiera estado bien visto pedirle tablones y demás enseres a nuestros facebook-clientes-amigos.

– «Cada vez que veo una oferta de trabajo para un puesto en Social Media Marketing, lo primero que me llama la atención es que esa empresa busca a alguien con una experiencia de 5 a 10 años. Me pregunto por qué no se dan cuenta de que los candidatos que mejor encajan con este puesto de trabajo no son realmente lo suficientemente mayores como para tener tanta experiencia«. ¡Pues claro hija mía de mi vida! La experiencia es un grado. Y una persona de menos de 25 años difícilmente puede tener los mismos años de experiencia que un carrocilla con los mismos estudios. Entre otras cosas porque para tener diez años de experiencia en cualquier trabajo se supone que no comenzaste tu carrera laboral antes de la edad que precisamente tienes tú ahora. Alguna ventaja teníamos que tener los que contamos con tantas primaveras a nuestra chepa; somos como el buen vino, cuanto más viejo mejor.

– «El mero hecho de que mi generación haya estado tan cerca y ligada de forma tan personal a este tipo de adelantos durante años, no hace más que reforzar el hecho de que nosotros somos los que mejor podemos predecir, ejecutar y utilizar los adelantos que aún estar por venir«. ¡Hombreeeee! Faltaría más, niñatilla. La tecnología sólo es para los jóvenes. Los entraditos en años como yo no somos más que cenutrios viviendo en una caverna y nos seguimos comunicando con señales de humo.

Hasta aquí la traducción de los «momentos estelares» de la entrada de Cathryn.

No tengo nada en contra de la gente joven, que conste. Principalmente porque yo también lo fui (¡qué lejos queda ya eso! Y más leyendo cosas como estas). Siempre he defendido que en ocasiones los años de experiencia poco tienen que envidiar a gente muy preparada a nivel académico. Y en este mundillo del Social Media de poco te sirve tener muchos cursos y mucha titulación si no has puesto en práctica tan vasto conocimiento. Y esa práctica y esa experiencia no es algo que se consigue en un par de meses «llevándole el Facebook y el Twitter» a la discoteca de nuestro amigo o a la tienda de ropa de mi tía.

Insisto. Todos tenemos que empezar en algún momento, todos hemos sido jóvenes. Pero con lo que no puedo es con gente que suelta pelotazos de este tipo y piensa que ha sentado cátedra. Si os vais al artículo de esta niñita, lo primero que salta a la vista es que su foto de perfil no es muy profesional que digamos. Porque elegir como imagen una en la que estaba abrazada a sus amigos (digo yo que tendría otras fotos) ya te habla de la experiencia que tiene en Social Media Marketing  alguien que afirma que ella y los de su generación son los que deberían trabajar en esto del Marketing Online y no los mayores de 25. Alegando el hecho de haber “pasado por allí cuando pasó el tren”, sin pararse a pensar que una servidora, los de mi generación y los de alguna que otra generacion anterior, también estábamos allí cuando pasó la locomotora y muchos de nosotros también nos subimos a ella.

Al buscar a esta chiquilla en Twitter me he encontrado con la sorpresa de que además de ser uno de esos usuarios amantes de los candados (ya mencioné al final de uno de mis primeros post la gracia que me hacen estos usuarios más protegidos que Fort Knox). Encima sólo tiene 85 seguidores (de los 187 que al parecer tenía cuando escribió tan desafortunado artículo); sigue a 310 personas y su BIO está incompleta por no decir vacía. ¡Vamos! Una profesional del Social Media como la copa de un pino con montones de contactos de los que nutrirse y a los que ilustrar.

En Google+  tan sólo la tienen en sus círculos 36 personas. En LinkedIn no me aparece y en otras Redes no me he molestado en buscarla.

Eso sí. De lo que estoy segura es de que pocas entradas en la inmensa mayoría de los Blogs consiguen tantos comentarios como la suya: 1.942, nada más y nada menos. Y si les echais un vistazo no creo que econtreis muchos comentarios positivos. De hecho, esta singular joven consiguió algo que me encanta: la interacción entre los comentaristas, con intervenciones de lo más cómico. Lástima por mi parte el no haber descubierto este artículo en su momento, porque me habría salido la vena marujil y me lo habría pasado cañón. Sólo he leído algunos de esos comentarios y no tienen desperdicio. Pero hay uno que me ha encantado: «Cojonudo: Yo crecí jugando a un montón de video juegos; ¿puedo ser el CEO de Sony?  Es que mis años de adolescente me garantizan una especie de comprensión mística de todo el entramado”.

Y lo que más llama la atención de los comentarios es que no se ve ni una sola respuesta por su parte (por lo menos a simple vista y según he leído en bastantes blogs que reaccionaron a esta «meada fuera del tiesto») . Lo cual demuestra que en su gloriosa preparación como SMM no le debieron enseñar algo muy importante: Cómo manejar una crisis de reputación en Social Media. O dicho de otra forma: cómo sacar la pata que has metido de la mejor forma posible sin que quede mucho desperfecto.

lo siento (rey)¿Qué opinais de todo esto? ¿Tenía Cathryn razón? Me encantará leer vuestros comentarios.

Por cierto. El post que me ha hecho escribir esta pseudo-queja-no-me-toques-la-moral, lo podeis encontrar en la página de NextGen Journal bajo el título Why Every Social Media Manager Should be Under 25

El primer párrafo de esta entrada está traducido de un fantástico post que un Social Media Manager escribió en forma de carta abierta titulada An Open Letter to Cathryn Sloane From Someone Over the Age of 25

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