El artículo de hoy no tiene nada que ver con el Social Media. Principalmente porque ese Mundo 2.0 es el que me gusta a mí, y de lo que voy a hablar hoy es de lo típico de “Esto son lentejas”. Alguno se preguntará que por qué escribo algo que no esté relacionado con el SMM cuando yo siempre voy pregonando a los cuatro vientos que no me gusta mezclar las churras con las merinas. Pero necesito desahogarme y qué mejor que escribiendo para evitar seguir subiéndome por las paredes.
Os cuento.

Amaia empieza el cole “de super-mayores”, como le digo yo a ella, en septiembre de este año. Durante este mes de marzo que toca ya a su fin es cuando habia que hacer, por lo menos aquí en Andalucía, la reserva de plaza. Y creedme. Esto es una auténtica pesadilla. Prácticamente hay que hacer un master para entender el procedimiento y rellenar la solicitud. Pero eso no es problema de la Junta de Andalucía. De hecho han habilitado una plataforma en Internet que lo explica bastante bien y te orienta mucho, además de las apps para iOS y Android que han creado. Y claro. Este es el tema estrella de las conversaciones de los padres de niños con la edad de Amaia, 3 años.

Cuando hace un par de semanas uno de ellos me preguntó que cuántos puntos tenía mi hija para el cole en el que quería matricularla, le debí mirar con la misma cara que me miran a mi cuando digo que soy Community Manager (el término Social Media Manager o similares no me molesto en utilizarlo porque no me entiende ni Pedrín). Pues sí. Le miré con cara de haber visto una aparición de la Virgen, o de un alienígena más bien.

Ahora ya soy una casi experta en eso de los puntos, pero aquel día este buen hombre, me tuvo que explicar que tienes que solicitar el colegio en base al domicilio familiar o laboral y para eso tienes una puntuación. Y luego están otras situaciones especiales que te dan más puntitos, como son el hecho de que uno de los padres trabaje en ese colegio, tener un hermano en el mismo centro… Ese mismo día a la que llegué a mi casa me faltó tiempo para investigar de qué iba esto de los puntos y saber cuántos tenía Amaia. Fue así como descubrí esta plataforma de la Junta de Andalucía.

Para todos los colegios de Chiclana, mi hija tiene o 14 u 8 puntos de partida, como todos los niños. Los de 14 son los más cercanos a mi domicilio. Los de 8 todos los demás. Más de uno estará pensando que elija un colegio para el que tengo como mínimo 14 puntos y fin del problema. Pero ya sabéis que eso de conformarme con algo que no me gusta no va conmigo para nada. Y cuatro de los cinco para los que tenemos 14 puntos no me gustan por motivos que prefiero no mencionar y que tampoco vienen al caso. El que se salva tampoco es que sea Santo de mi devoción. Pero bueno.

Yo no voy buscando un colegio que esté cerca de mi casa entre otras cosas porque como vivimos en el campo, tengo que coger el coche sí o sí. Yo quiero el mejor colegio posible para mi hija, en lo que a ambiente, nivel de estudios, disciplina, y más se refiere. Ya sé que esto lo puedo encontrar en un colegio privado; pero mi marido, aunque yo siempre digo que parece el Duque de Wellington, en este caso dice que quiere un colegio público.

Por eso, y tras patearme los colegios por fuera (aquí de visitar colegios por dentro ni hablar del peluquín) y después de haber investigado en Internet sobre los colegios que más parecían adaptarse a lo que iba buscando y en base a recomendaciones de amigos y conocidos, por eso, digo, decidí que quería matricular a Amaia en uno para el que tengo 8 puntos y poner como “opciones secundarias” otros dos de 8 puntos y uno de 14 que no es que me apasione, pero dentro de lo malo…

Todo esto después de un estudio de lo más exhaustivo y tras haberme convertido, o al menos eso creía yo, en una experta en esto del injusto y absurdo sistema de puntos. Esa experiencia creía tenerla hasta esta mañana, que es cuando he ido a entregar al cole de mi preferencia “los papeles”.

La mujer de Secretaría en un principio me dió la impresión de que financiaba de su propio bolsillo cada plaza escolar ofertada, porque parecía querer convencerme de que con solo 8 puntos era mejor que me llevara los papeles a otro colegio. Empezó a decirme que ese colegio no me correspondía porque no estaba cerca de mi domicilio. Le expliqué alto, claro y muy educadamente, que ya lo sabía pero que a pesar de tener 8 puntos es el colegio que quiero para mi hija. Y otra vez a la carga la buena mujer, y yo otra vez que se lo explico educadamente. Y la señora persistente que me dice: “O sea, que prefieres arriesgarte”. En ese momento casi me da un ataque de risa porque me recordó a esos concursos en los que has ganado, por ejemplo 5.000€ y te queda un único sobre por abrir y te dice el presentador eso de que te da 20.000€ y nos olvidamos del sobre. Y tú, tras pensarlo un segundín le dices que no, que quieres abrir el sobre. Y el presentador va y te suelta: “O sea, que te quieres arriesgar”. Casi estuve a punto de cantarle la canción del Concurso del 1, 2, 3. ♫♫♫♫

Pero el motivo de mi indignación no es el tabarrazo que me ha dado esta mujer. Lo que me ha tocado los castaños oscuros (como dirían los de Gomaespuma) ha sido el hecho de saber que además de los puntos asignados (los famosos 14 u 8 por domicilio habitual o laboral) también se tiene muy en cuenta y puntúa, alguna de las siguientes circunstancias:

a) Existencia de hermanos o hermanas matriculados/as en el centro docente o de padres, madres o tutores o guardadores legales que trabajen en el mismo.
b) Renta anual de la unidad familiar.
c) Concurrencia de discapacidad en el alumno o alumna o en sus padres, madres o tutores o guardadores legales, o en alguno de sus hermanos o hermanas o menores en acogimiento en la misma unidad familiar. En el segundo ciclo de la educación infantil se considerará también la presencia en el alumnado de trastornos del desarrollo.
d) Que el alumno o alumna pertenezca a una familia con la condición de numerosa.
e) Que el alumno o alumna pertenezca a una familia con la condición de monoparental y sea menor de edad o mayor de edad sujeto a patria potestad prorrogada o tutela.

A ver. Por partes.

El punto a) es perfectamente entendible y no tengo nada que argumentar. El c) lo respeto, aunque no lo comparto del todo. Pero a malas malas, le puedo incluso ver su cierta lógica. El b) es un punto que como filtro, pues oye, uno de tantos. Si sólo hay 50 plazas y presentan 70 solicitudes, es comprensible que tengan que hacer algún tipo de cribado. Pero en mi humilde opinión es absurdo que la renta puntúe para los colegios públicos. Para los concertados lo entiendo, pero para los públicos… Como que no. Pero como digo, hay que quitarse gente de encima y algo tienen que hacer. El punto d) me parece bastante ilógico especialmente con la crisis en la que estamos metidos. Supuestamente el razonamiento que se puede dar a este barrido es que cuantos más niños haya en una familia, más gastos hay. Pero esto es supuestamente nada más, porque a lo mejor una familia con tres hijos tiene más ingresos que una con un solo hijo. Pero como digo, haciendo un esfuerzo sobrehumano puedo decir: Vaaaaaaale.

Pero el apartado e) CLAMA AL CIELO. Una de las muchas tontadas que me quedaban por oír. Porque es que encima el que cumpla con este requisito tiene 2 puntos. Nada de 0,5 como en el caso de rentas bajas. A ver. No empecéis a cagaros en todas mis castas. Como dije en un mensajito que colgué en Facebook con motivo de la decisión de la Junta de prohibir la celebración del Día del Padre (y el de la Madre) en guarderías y colegios por la diversidad de familias que existen hoy en día, esto es algo que raya en la estupidez y una de las muchas meadas fuera de tiesto que tenemos últimamente. Todo porque queremos ir de modernos por la vida sin pararnos a pensar que para que una minoría no se sienta excluída estamos discriminando a la inmensa mayoría.

Y que ahora resulte que un niño que tiene un solo padre o una sola madre, (que en muchos casos conviven con su pareja), tenga más derechos y más puntos en este caso, que un niño que vive con papá y mamá bajo el mismo techo, es totalmente injusto, indignante y no sigo para no herir la sensibilidad de nadie. Porque tal vez en la casa del niño perteneciente a una familia monoparental entre más dinero que en la de un niño en cuya casa viven papá y mamá. Entonces, ¿Me puede explicar alguien lo de los 2 puntos por la cara?

Insisto en que respeto mucho las circunstancias de cada uno, pero es que parece que aquí los raros somos siempre la inmensa mayoría. Esto al final va a ser como esos cursos gratuitos o semi-gratuitos que ofertan los Ayuntamientos de muchas ciudades: los que tienen plaza adjudicada son los extranjeros, pero no todos, ojo; sólo los de los países “menos pudientes” que los que provienen por ejemplo de USA o de la mayoría de los países europeos. Hombre ¡Ya está bien!

Por eso, después de lo expuesto, ¿no creéis que tengo motivos para preguntar si alguien ha visto mis derechos?

Me encantaría saber vuestra opinión y/o experiencias similares. Espero no haber levantado ampollas de sangre con este post que ya sé que no me ha quedado tan gracioso y socarrón como los que suelo escribir. Pero es que si no lo escribo reviento. Y encima me voy a la cama y le meto a mi marido, porque «pasaba por ahí», el bofetón que le debería haber dado a alguien hoy.

samurai

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