Mira tú por dónde, con esta nueva entrada en mi blog voy a matar dos pájaros de un tiro. En primer lugar voy a explicar el motivo por el cuál llevo desaparecida en combate (DosPuntoCeroMente hablando) varias semanas. Y después comentaré de qué va todo esto de tocar la vena sensible, que es una práctica muy extendida en el mundo del Marketing tanto online como offline.

Los que me seguís “de cerca” tanto en este blog, como en alguna de mis Redes Sociales habréis notado que más ausente no puedo estar. Hace varias semanas que estoy en modo robot. Y claro, un robot puede hacer montones de cosas, pero escribir entradas para un blog, e interactuar en Redes Sociales, como que no. ¿Causas de esta dejadez? Pues la falta de tiempo hace mucho, pero los problemas de salud hacen mucho más.

A principios de año me detectaron una hernia cervical y varias protrusiones (la antesala de una hernia) también en el cuello, pero desde hace cosa de mes y medio los síntomas han empeorado bastante. Esto me produce a parte de dolores y contracturas muy fuertes, adormecimiento del brazo derecho. Y entre mi brazo con ese pedazo de hormigueo y que necesito estar tumbada bastantes horas al día, se me hace misión casi imposible ponerme delante de un ordenador. Y yo no niego que habrá muchas personas a las que se les dé bien escribir largo y tendido en su tablet estando tumbados, pero yo debo ser muy torpe. Porque a parte de leer, compartir y como mucho hacer comentarios chiquititos, no doy para más. Por no mencionar que esta situación me tiene un poco-bastante de capa caída. Y en ese estado no soy capaz de escribir.

Ya he comentado en alguna ocasión que el estilo de mi blog requiere que esté de un humor excelente o de muy mala leche. Y la verdad es que mi buen humor brilla por su ausencia últimamente. Estoy segura de que esta situación cambiará muy pronto; pero mientras tanto, si veis que no escribo con la ya poca frecuencia que venía haciendo, y que sigue mi modo robot en las Redes, no es que haya desparecido literalmente en combate, sino que hay causas mayores que me impiden estar como a mí me gustaría.

Así que os pido disculpas por este abandono al que os tengo sometidos.

Si os fijáis, podría haberme extendido mucho más con mi estado de salud penoso y haber dado más detalles. Podría haberlo adornado de tal manera que hubierais tenido que echar mano de varios paquetes de Kleenex. Pero no es mi estilo el intentar sacar la lágrima fácil para conseguir algo (a no ser que sea para alguna causa solidaria). Y esto da pie a que presente al segundo pájaro al que voy a tirotear en esta entrada: esas empresas que recurren a métodos sentimentaloides para conseguir más beneficios y/o más reconocimiento.

Hace años, cuando se estrenó la película Iris, pude leer en varios medios como ponían a caer de un burro tanto a guionistas como directores que según decían estos criticones, se aprovechaban de una desgracia como la que viven los familiares y enfermos de Alzheimer, para llevarla al cine y así lucrarse “descaradamente”. Al sacar este tema en algunas conferencias que di posteriormente, siempre dije lo mismo: Ojalá siga habiendo guionistas y directores de cine que naden en la abundancia con los beneficios que les hayan reportado películas sobre el Alzheimer. Se lo merecen, simplemente porque gracias a esa lágrima fácil que les ha dado tanto, la sociedad puede conocer y a la vez concienciarse sobre esta enfermedad.

Pero lo que me parece penoso es que esa lágrima fácil solo reporte beneficios a su dueño. Me explico. Seguro que conocéis muchos casos de empresas que en sus campañas publicitarias recurren, a veces sin tacto, a historias sensibleras, esas que buscan tocar la vena sensible. Yo voy poner como ejemplo, además real, el de un Centro Veterinario, vamos a llamarle X (no me apetece hacerle publicidad) que hay en Chiclana. Desde hace por lo menos un año vengo escuchando en los 40 principales Cádiz y a diario el mismo anuncio. Para anunciar su Centro Veterinario (con el que además tuve una muy mala experiencia) cuentan la historia de Canelo, una historia preciosa y verídica. Si os fijáis he reseñado el nombre de la emisora para que no penséis que es una emisora que escuchamos cuatro gatos locales.

Había hace varios años en Cádiz un hombre que no tenía familia y cuyo más leal y fiel compañero era su perro Canelo. Iban juntos a todos lados. Incluso al hospital, donde el hombre tenía que someterse a tratamientos de diálisis una vez en semana. Canelo siempre le esperaba en la puerta. Hasta que un día hubo complicaciones en medio de un tratamiento y el hombre falleció en el hospital. Canelo como siempre, seguía esperando la salida de su dueño tumbado junto a la puerta del centro de salud. El pobre animal nunca quiso moverse de allí por lo que los vecinos le llevaban siempre agua y comida. Esta situación duró 12 años, hasta que Canelo fallecía atropellado a las puertas del Hospital. (Si quereis conocer la historia completa detallada os aconsejo que lo hagais en este link).

Pues bien. En su anuncio radiofónico este Centro Veterinario X cuenta la historia resumida de Canelo para terminar diciendo algo así como: “Si Canelo viviera seguro que elegiría el Centro Veterinario X”. Cada vez que lo escucho me pongo de una mala leche tremenda (de hecho hoy lo he escuchado otra vez y por eso estoy como estoy). Me parece completamente lamentable que una empresa utilice una historia muy conocida por estas tierras y que aún sigue despertando una gran admiración por el pobre Canelo, simplemente para dar a conocer su clínica. ¿No sería más ético y útil que en ese tipo de publicidad se limitaran simplemente a anunciar su clínica, con nombre, teléfono, dirección, redes sociales? Incluso si me apuras podrían reseñar algún dato de valor que haga que los potenciales clientes sientan la necesidad de ir a esa clínica y no a otra. Y si no lo hacen ¿significa esto que realmente no tienen nada diferente que les caracterice y nada nuevo que aportar?

Prefiero pensar que no tienen a ningún marketero que les asesore y que por tanto la publicidad online como la offline se la lleva el sobrino del dueño. Porque realmente me parece vergonzoso recurrir al intento de tocar la vena sensible para vender más. Yo siempre he mantenido que si quieres que todos sepan lo bueno que eres, demuéstralo con hechos, y nunca lo hagas subiéndote a un carro que no te corresponde. Porque ya me contarás tú a mi qué coño tiene que ver la historia de Canelo con una Clínica Veterinaria que jamás pisó el pobre peludín.

Además tampoco es necesario mear fuera del tiesto de forma tan descarada. Porque en el caso de esta Clínica, pecan de presuntuosos con el final del anuncio: “Si Canelo viviera seguro que elegiría el Centro Veterinario X”. Pues no, señores. Si Canelo viviera probablemente lo último que haría sería elegir un Centro Veterinario a veinte minutos de su domicilio, cuando tiene varios mucho más cerca de casa, especialmente teniendo en cuenta de que se trata de un Centro que no ofrece nada diferente a los demás. Este final tan “a degüello” siempre me recuerda al siguiente chiste con el que cierro esta entrada, animándoos a dejarme vuestros comentarios sobre lo que opinais al respecto:

“Un próspero fabricante de clavos, tratando de ampliar su negocio, decide armar una estrategia publicitaria a nivel internacional y se la encarga a una agencia publicitaria.
– «Mire, amigo, mi empresa se dedica a la fabricación y venta de clavos, quiero una publicidad para los medios televisivos, que destaque y haga hincapié en la calidad de mis clavos».
– «No se preocupe», le contesta el publicista, «para la semana que viene se la tengo lista.»
A la semana siguiente, el empresario vuelve a la agencia, y le presentan un anuncio televisivo que, con medio minuto de duración, muestra una escena de la crucifixión de Jesucristo. La virgen María aparece llorando a los pies de su hijo, los soldados romanos burlándose y Jesús clavado en la cruz. En lo alto de la cruz, donde generalmente aparece la inscripción «INRI», en cambio aparece la leyenda: «CON CLAVOS GONZÁLEZ, NI CRISTO SE MUEVE».
El empresario al verlo se pone como loco y grita furioso:
—«Pero ¡qué ha hecho! ¿De verdad pretende poner este anuncio en todos los medios del mundo? La tercera parte de la población mundial es cristiana, ¡no me va a comprar clavos nadie!»
—«Disculpe, entonces ¿qué clase de anuncio quiere?»
—«Uno que destaque la calidad de mis clavos, hágalo como quiera pero no ponga a Cristo clavado con mis clavos», grita el hombre y se va.
A la semana siguiente, el tipo vuelve a la agencia. Le proyectan un anuncio en el que aparece Jesús caído a los pies de la cruz y un rótulo que dice:
«Con Clavos Martínez, esto no habría sucedido»

En fin. toma

 

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