Seguro que alguno al leer el título de esta entrada ha debido pensar que voy con un poco de retraso por hablar de Año Nuevo un 19 de febrero. Pero que no cunda nunca el pánico, no se me ha ido la pinza. Todo tiene su explicación. En mi caso es que me quedó genial escribir un post en el que decía que uno de mis objetivos para este 2014 era el de no escribir entradas tipo testamento y así poder publicar semanalmente, y la verdad es que ni una cosa ni otra.

Crear post cortitos no va conmigo. Ya lo he dicho en muchas ocasiones. Hablo por los codos, y escribiendo no me quedo atrás. Lo he intentado, que conste,  pero es que cuando me pongo, no hay quien me pare.

Y eso de publicar semanalmente a veces me parece Misión Imposible, solo que sin Tom Cruise. Siempre me han hecho gracia esos post de «buenas costumbres en las Redes y en tu Blog» en los que se nos dan una serie de consejos como por ejemplo cuánto  y cuando publicar en las Redes Sociales; publicar en nuestro Blog con una regularidad y puntualidad propia de un  inglés, etc. Algunas veces leyendo este tipo de entradas me da la impresión de que nos estamos convirtiendo en robots y yo de eso tengo más bien poco. Tal vez porque mi espíritu rebelde no me permite hacer o dejar de hacer algo que me apetece o no. Sobre esto ya escribiré un  post de esos que podríamos denominar «largo y tendido».

Hoy lo único que quiero sacar a la palestra es el hecho de que por mucho que te hayas marcado el objetivo de publicar en tu blog diariamente, tres veces en semana o semanalmente, como yo me propuse, no siempre es posible. En mi caso no es falta de inspiración porque la lista que tengo de temas sobre los que escribir es cada vez más larga. Pero por el estilo de mi blog, tengo que estar en actitud guerrera o por lo menos «motivada». Y por mucha motivación y por mucho hacha de guerra que tenga en la mano, si me falta tiempo y/o la tranquilidad y silencio necesarios para escribir (por lo menos para mí) apaga y vete. Imposible. Y qué queréis que os diga. Eso de hacer las cosas por obligación no va con una rebelde sin causa como yo. Para escribir algo y que me quede un churro, mejor me estoy quietecita que estoy más mona.

Y ni más ni menos, eso es lo que me sucedió la semana pasada y también esta. Mira que he intentado buscar el momento y el rincón perfecto para escribir el post que tenía pensado, pero las circunstancias me lo han impedido, y las obligaciones familiares ni te cuento.

Así que os pido disculpas. Lo mío es uno de esos muchos casos en los que los propósitos de Año Nuevo no duran ni dos meses. En fin. Pero la semana que viene todo habrá vuelto a la normalidad y os obsequiaré con un post llamado: 10 cosas frikis en Facebook. Así que, hasta la vista Babies.

gift llorar

 

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