Pues sí queridos míos. Al R2D2 de Facebook le ha dado un joenco y al parecer ha presentado su dimisión. Y es que al pobre robot le tenían en un sin vivir.

Ésta no era la entrada que tenía prevista colgar después de tanta sequía en mi blog, pero después de lo sucedido en Facebook en lo que llevamos de semana, si no escribo algo al respecto me dará un ataque. Y no es cuestión, la verdad.

El lunes mi querido amigo Jorge Bono me envió una invitación a un evento para denunciar masivamente en Facebook una página de peleas de perros. Los que me conocéis ya sabéis que yo, es oír (o leer) la palabra perro y aunque esté medio dormida reacciono. Es lo que tiene ser una enamorada de estos peludines. Así que ni corta ni perezosa hice click en el evento. Era una iniciativa creada por Javier Cózar, quien me consta que ha estado de lo más atareado contestando comentarios, mensajes directos, publicaciones en su muro, etc. Que el pobre chaval a estas alturas estará pensando que si llega a saber la que se le venía encima no crea el evento.

Para los que no tengáis ni idea de lo que estoy hablando y puesto que en Facebook ya no aparece nada sobre la página “maldita” ni sobre el evento que este buen hombre creó, os pongo en antecedentes. Javier creó a principios de esta semana un evento-call-to-action para denunciar masivamente la existencia de una Fan Page de peleas de perros y pedir a los chicos de Zuckerberg que cerraran la página en cuestión.

Esto rápidamente se viralizó, o al menos eso me gusta pensar, porque entre otras muchas cosas las Redes Sociales sirven también para hacernos oír ante barbaries cometidas por auténticas basuras andantes (me niego a calificarles incluso de animales, no se merecen tal elogio). En el evento Javier nos instaba a mover el culo para denunciar esa página ante Facebook y pedir así su cierre. Yo me puse manos a la obra nada más leerlo, faltaría más. Y además de denunciar, incluso firmé varias peticiones al respecto en Change.org, invité a la mayoría de los que integran mi lista de amigos en esta Red Social a que se sumaran a la denuncia masiva y lo difundí como buenamente pude. Y lo mismo hicieron muchísimos amantes de los animales que no quisieron quedarse de brazos cruzados.

Sé que muchos pensaréis lo mismo que pensamos una inmensa mayoría: que estas denuncias hay que hacerlas ante la Guardia Civil y/o Policía Nacional. Eso hicimos un numeroso grupo de enarbolados usuarios de Facebook y de otras plataformas. De hecho tengo entendido que la Policía emitió un comunicado diciendo algo así como: “Ya os vale con tanta denuncia, majetes. Que ya llevamos miles y miles con el mismo temita. Dejad ya de denunciar que no damos abasto y todo ¿para qué? Si al fin y al cabo, aunque a nosotros también nos parezcan repugnantes este tipo de páginas, no podemos hacer nada porque no incumplen ninguna ley”. Eso sí, por lo menos cerraron el comunicado diciendo que seguirían no obstante estudiando cada denuncia.

No voy a criticar aquí la actuación de la Policía porque realmente el problema en este país pasa muchas veces porque aplicamos nuestra democracia con individuos que se la pasan por el forro de los mismísimos (siento la grosería, pero no sé decirlo de otra forma). Tampoco voy a entrar a valorar el contenido de dicha página ni a su creador ni a sus 4.000 y pico seguidores. Y no lo hago porque entonces os echaríais las manos a la cabeza con todo lo que podría escribir al respecto.

Lo que sí voy a hacer es criticar la actuación de Facebook. Porque esto ya nos está tocando a muchos los castaños oscuros (por no decir una burrada mayor). Y lo voy a hacer mediante esta carta abierta al equipo de Zuckerberg y sus secuaces:

“No muy estimados señores Facebook: ¡Ya les vale! Aunque lo ideal sería que se revisaran ustedes de vez en cuando las Páginas de Empresa y los Grupos que se crean para comprobar que su contenido y/o fines no atentan contra nada ni nadie, es obvio que esto supondría un trabajo de chinos que les es imposible acometer. Afortunadamente alguien de su tropa tuvo un día una idea ingeniosa y en alguna actualización, incorporaron ustedes un sistema de denuncias.

Esta medida sería casi perfecta si no fuera porque le encomendaron la ardua tarea de gestionarlas al R2D2 de turno, o sea un robot que por muy listo que sea no le llega ni a la altura de los zapatos a un humanoide. Y claro, al pobrecillo se le han debido fundir los plomos debido a las miles de denuncias recibidas que no hacían otra cosa que pedir a gritos el cierre de una página de peleas de perros. Cada uno alegamos nuestros motivos en esa denuncia, eso me consta. Pero a cada denunciante R2D2 le respondió lo mismo: que una vez revisada la denuncia habían comprobado ustedes que la página no infringía ninguna de sus Normas de Comunidad; esas que como muchas otras normas se aplican a unos sí y a otros no y además sin motivo ni justificación. Por lo tanto su lindo, y para estas y otras tareas, ineficaz robot comunicó a miles de usuarios que sintiéndolo mucho no podían ustedes cerrar esa página que tanta repulsa estaba provocando entre numerosos usuarios de su plataforma. Y por si a alguien le daba por montar una pataleta, R2D2 fue tan considerado como para dar la oportunidad de que quien así lo deseara pudiera entrar en esa página, y denunciar cada una de las fotos que le molestaran.

Bien. Desde aquí mi más sincero agradecimiento por el mal rato que me hicieron pasar ustedes al revisar unas imágenes horribles y repugnantes para muchos y descafeinadas para algún que otro integrante del grupo basura. Eso sí. Tal vez porque R2D2, de camino al hospital después del jamacuco que le dio, le debió decir a algún otro colega suyo que por favor cerrara la página o aquí iba a arder Troya; o tal vez porque ante la pasividad que a ustedes les caracteriza algún buen hacker-samaritano hizo de las suyas (esas son las dos versiones que he leído sobre el cierre de la paginita); pero el caso es que a primera hora de la mañana del martes, hora española, nos levantamos con la buena nueva de que la página había sido cerrada y eliminada de la faz de Facebook.

Y un poco antes de que todo esto sucediera, algún primo de su R2D2 particular decidió bloquear algunas funciones de mi perfil personal y me inhabilitaron ustedes durante una semana la función de comentar en grupos y /o unirme a otros nuevos. ¿La razón? Pues ahí me han dao, porque no tengo ni idea. Me han puesto ustedes a pensar pero sin explicarme qué he hecho para merecer tal castigo. Aunque después de mucho intento por mi parte de enmendar el error cometido y desconocido por mí, no me queda otra que pensar que la razón fue un comentario que hice a una publicación que mi coleguita Jesus AF colgó en un grupo y a quien le dije que por qué no me había pedido directamente un like de una página que en esa publicación estaba presentándonos por si nos interesaba el contenido. Y añadí que él ya sabía que mis likes los tendría siempre con sólo pedírmelos por esa boquita.

Es penoso señores de Facebook que para bloquear y castigar a un perfil personal también se basen ustedes en lo que dice un robot que leyó eso de “pedirme directamente el like” y al que obviamente, por muy listo que se creyera, sus circuitos no le dieron para “investigar” el asunto y darse cuenta de que ni por mi parte ni por la de mi amigo Jesus había intento de spammeo.

Pero claro, todas estas suposiciones no serían necesarias si ustedes comunicaran a sus usuarios por qué deciden bloquear sus cuentas o alguna función de las mismas. Porque sepan ustedes que cuando yo siento a mi hija a pensar previamente le explico el motivo incluso aunque ella ya lo sepa. Pero claro, en el caso que nos ocupa todo esto sería factible si las tareas de automatización las dejaran ustedes para menesteres que no saquen de sus casillas a sus usuarios y que no den tanto el cante. Porque hace falta tener mala leche para no censurar de primeras una página que con un simple vistazo que hubiera echado cualquier humanoide, y no R2D2, se habría dado cuenta de que había que cerrarla sí o sí por fomentar la violencia entre animales a los que desgraciadamente se han visto arrastrados por sus dueños. Y sin embargo a mi perfil le bloquearon ustedes algunas funciones basándose, creo, en un “artículo 333” que no es aplicable a mi caso; porque insisto, no hubo intento de spammeo, máxime cuando soy yo la que pide a gritos que me dejen dar 1 o 25.000 likes.

Por lo tanto, señores de Facebook, dejen las maquinitas para otras cosas en las que no haga falta ninguna persona eficaz y hagan bien su trabajo, por el amor de Dios. Que como sigan a sí a los que nos va a dar un joenco va a ser a los usarios, y entonces, a ver cómo llegan ustedes a final de mes.».

Nota: La peludina de la imagen del principio de este nuevo testamento es Belle, mi perrita. Ella también fue maltratada por alguna basura que de las palizas que le dió le dejó la cabeza pegada al cuello para posteriormente abandonarla en la puerta de un Refugio.

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