Una vez más vengo en plan guerrera, como dice mi amiga @rociomartinv.

Esta entrada de mi blog podríamos decir que es una rectificación al post que escribí hace varios meses en el que hacía mención a las invitaciones a fan pages gestionanadas por nuestros amigos y compañeros de Facebook. En aquella entrada, por así decirlo, declaré abiertamente que yo aceptaba todas las invitaciones que me enviaban, además de hablar de las bondades de aceptarlas más que nada para hacerle un favor al compañero que gestiona esa página y que busca tener más «Me gusta», que es algo que buscamos todos. Pues bien. Donde dije digo, digo diego.

No sé si es paranoia mía, o qué, pero desde que publiqué esa entrada no he parado de dar Me gusta a montones de fan pages que me llovían por todos lados. Realmente he aceptado todas las invitaciones que me mandaban. Hasta aquí, sigo manteniendo casi todo lo que dije en la entrada que he mencionado. Pero… hay cosas que ya se pasan de castaño oscuro. Vayamos por partes.

Me parece bastante casposo que nada más aceptar la solicitud de amistad de alguien, esa persona te envíe invitaciones a las fan pages que gestiona. Yo creo que esto es como si estamos en un bar de copas y nos presentan a un chico que es vendedor de libros, y a la que le das dos besos, o la mano, saca de su mochila unos libros para vendértelos. Vamos, que al primero que te lo hace muy educadamente le dices que no te gusta leer, por ejemplo. Pero al segundo vendedor que te presentan y te saca los libritos de marras, se los pones de sombrero y además con dedicatoria. Hombre por favor, que queda fatal. Es cierto que uno de nuestros objetivos es conseguir muchos seguidores de la páginas que gestionamos para que nuestro cliente además esté más contento, pero dentro de unos límites. ¿No dos damos cuenta de que esto de pedir invitaciones a la primera de cambio, sin haber interactuado en absoluto  con el invitado, es spam puro y duro?

Yo no suelo enviar invitaciones a las fan pages que gestiono, y cuando lo hago es sólo para dos de ellas que me parecen interesantes para cualquier persona. Aunque seamos francos. Pienso más en el incremento de Me gusta, que en el beneficio que puedan obtener esas personas conviertiéndose en fans de mis páginas. Pero si mato dos pájaros de un tiro mucho mejor. Una es sobre Alzheimer y otra sobre Perros (no voy a hacerles publicidad aquí porque no me gusta mezclar churras con merinas). Es cierto que hay personas a las que no les interesará ni una cosa ni la otra y por ello no aceptarán mi invitación. Pero bueno, confío en que esas personas me perdonen y no lo consideren como spam. Especialmente porque no les bombardeo con invitaciones a tutiplén.

Y aquí es donde viene la madre del cordero. Hace un par de semanas un usuario me bombardeó en un solo día con más de 10 invitaciones a varias páginas suyas. Me dio una envidia sana el comprobar que era CM de tantas empresas. Pero mira tú por dónde ese día estaba con más tiempo libre del poco que habitualmente tengo y me dio por mirar si él previamente seguía a  alguna de las dos páginas que he mencionado. Y ¡Oh! ♫♫♫♫ La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida ♫♫♫♫ Estaba invitado, pero se había pasado las invitaciones por el forro de los mismísimos. Y a partir de entonces, aunque no estuviera tan ociosa, me molesté en comprobar lo mismo con cada usuario que me pedía un Me gusta. No por nada. Es que se me estaba quedando más cara de tonta que a mi pobre Casillas cuando juega y le meten un gol. Y en estos momentos, si es que está leyendo esto mi amigo David Gómez (@davedavidus) al que en el mencionado post puse casi a caer de un burro por algo que colgó en su muro de Facebook, estará pensando: «Ahora te tragas parte (no todo el post era sobre las fan pages) de lo que escribiste con patatas. Y es que ya lo dice el refrán: «Al que escupe pa’ arriba en la boca le cae».

Y ¿Qué queréis que os diga? Soy muy fan de los anuncios de Media Markt, porque Yo no soy tonta. Pero precisamente por eso, porque no soy una tolai, y tras haberlo avisado previamente en mi perfil de Facebook, ya no le regalo un Me gusta a quien no haya aceptado mis invitaciones previamente (si es que se las he enviado, claro está). Llamadlo si queréis Quid Pro Quo. Pero la verdad, es muy triste ir pidiendo si tú no das cuando te lo piden, y además te dedicas a bombardear con tus cositas.

La pena es que muchos de esos spammers, no van a leer este artículo y si alguno lo hace no se dará por aludido, seguro; pero confío en que de alguna forma les llegue el mensaje alto y claro: Yo no soy tonta, ni tolai, ni panoli. El simulacro de Paz y Bondad terminó cuando pasó la Navidad. Y aunque no es cuestión de ir con el hacha de guerra en la mano, tampoco es plan de tener cara de ONG.

¿Qué opinais? ¿Estais en mi onda? ¿A vosotros no os saca de vuestras casillas este tipo de abuso tran frecuente?   como_toi_2

 

 

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